"De las palabras a los hechos: seis años de incumplimiento"

A la luz del Informe 2005 de las Naciones Unidas sobre los ODM, se ha llegado a la conclusión de que, para que se cumplan dichos objetivos, es imprescindible que se aumente la ayuda a los países más pobres, se cancele su deuda externa y se adopten normas comerciales más justas que confieran igualdad de oportunidades a los mercados del Norte y del Sur. Precisamente porque, a día de hoy, las promesas que se han hecho en este sentido han sido todas incumplidas.

Según el Secretario General de la FAO, Jacques Diouf, el objetivo número uno, el de erradicar la pobreza extrema y el hambre para 2015, no se cumplirá hasta 2150 si se mantienen las condiciones actuales. El segundo objetivo proponía alcanzar la educación primaria universal para 2015 y, sin embargo, en dicho año 47 millones de niños y niñas seguirán sin escolarizar.

Respecto a la igualdad de género en la educación y a la autonomía de la mujer, el tercer objetivo marcaba como meta acabar con las desigualdades en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente, para 2005. Sin embargo, un año después, la inequidad de género todavía existe en más de 90 países a todos los niveles educativos; y del total de menores sin escolarizar en el mundo, el 60% son niñas.

Del mismo modo, según las tendencias actuales, la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años no se reducirá en dos terceras partes hasta el año 2045, es decir, el objetivo cuatro se cumpliría 30 años después de lo acordado.

Objetivo cinco: mejorar la salud materna. El riesgo de morir durante el embarazo o en el parto afecta a una de cada 16 mujeres en África Subsahariana; en los países ricos, a una de cada 3.800. Actualmente, muere una mujer por minuto debido a estas causas.

El objetivo sexto planteaba detener y comenzar a reducir para 2015 la propagación del VIH/SIDA, así como la incidencia de otras enfermedades como el paludismo. Sin embargo, la prevalencia del VIH ha aumentado en todas las regiones del mundo y su propagación no ha podido detenerse definitivamente en ningún país. A nueve años de la fecha fijada, África Subsahariana ha recibido sólo el 60% de los fondos prometidos para la lucha contra el SIDA.

Para 2015, el séptimo objetivo tampoco estará cumplido. La sostenibilidad del medio ambiente aún tiene que esperar. Pasada la tregua, cerca de 2.170 millones de personas en todo el mundo seguirán sin tener servicios mejorados de saneamiento y 650 millones no tendrán acceso a fuentes de agua en buen estado. Y, por si fuera poco, las consecuencias de la degradación ambiental aumentarán significativamente en los próximos años de mantenerse el actual modelo de consumo y uso de los recursos.

Finalmente, la comunidad internacional también suspendería en el octavo objetivo. La asociación mundial, con la que se pretendía fomentar el desarrollo, deja mucho que desear. Sólo cinco países -Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia- han alcanzado el 0.7% de su renta en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). La ayuda de los países ricos ha disminuido un 25% en los últimos 15 años. Hoy en día es, tan sólo, del 0.25%. En este sentido, para cumplir con los ODM habría que cancelar el total de la deuda externa de los 62 países más pobres del mundo; en la actualidad, ni siquiera se ha condonado la de los 20 primeros. Sin duda, las principales potencias internacionales necesitan mejorar su compromiso: el anuncio de la liberalización del mercado para los países pobres se ha quedado en una declaración de buenas intenciones. Se calcula que las barreras arancelarias cuestan a los países en desarrollo 100.000 millones de dólares anuales, el doble de lo que reciben en concepto de ayuda.

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