Nos dejan dos personalidades insustituibles de nuestra labor en Latinoamérica

Manuel Maquieira, S.J., un luchador comprometido con los jóvenes guatemaltecos.

maqueira_medEl pasado 8 de octubre murió en Guatemala el P. Manuel Maquieira Casaleiz, S.J. Este jesuita gallego, filósofo y maestro, desarrolló desde muy pronto su compromiso con los más desfavorecidos. En 1983, tras diez años de trabajo y predicación en una comuna de Jove (Galicia), se ordena sacerdote y viaja a Honduras. Allí se convierte en párroco de Tocoa y comienza a apoyar a las cooperativas, a organizar comunidades, y a enfrentarse duramente con las autoridades en una etapa de militarismo y violación de derechos humanos. La intensa actividad social y de reconstrucción que desarrolla en diversos puntos de Honduras se verá siempre complicada por sus afecciones cardíacas. Maquieira tiene que someterse a varias operaciones e instalarse un marcapasos.

En 1996 pasa a la parroquia de San Antonio, en Guatemala. A partir de ahí comienza su compromiso con la gente de Puente de Belice, con el objetivo de acercarse a la dura realidad de la violencia juvenil que marca la vida de la capital guatemalteca y demás ciudades principales de Centroamérica. La comunidad de Puente de Belice está situada en una de las áreas marginales de la capital, donde habitan familias originarias y otras emigrantes del interior del país. En general, carecen de oportunidades que les permitan acceder a una mejor calidad de vida y superar la pobreza crónica en que viven. Entre los habitantes, la mayoría son jóvenes formados en la calle, sin disciplina y con una mínima autoestima; pocas veces encuentran trabajo y, cuando lo logran, resulta mal pagado. Buena parte de ellos acaba integrando maras -o pandillas juveniles violentas- que terminan convirtiéndose en la única alternativa frente a un futuro truncado.

El Proyecto Puente Belice

En el proceso de búsqueda de alternativas, Maquieira pasa siete años desorientado y sin saber qué hacer además de compartir, sufrir, amar, llorar, reír... vivir en medio de y con todos esos jóvenes. No será hasta el año 2002 cuando se aventure a llevar a cabo el programa educativo-laboral que hoy conocemos como Proyecto Puente Belice. El objetivo de este proyecto es trabajar con jóvenes de entre 15 y 24 años en riesgo de sufrir violencia por parte de las maras o causarla ellos mismos por integración en dichos grupos, proponiendo como pilares la formación humana, la educación formal y el trabajo remunerado.

La labor de Maquieira en cuestión de erradicación de maras fue, a todas luces, impresionante. Su esfuerzo era reconocido no sólo desde Entreculturas, sino también desde la Compañía de Jesús y las instituciones públicas y privadas de Guatemala. Desde la Institución, sentimos la pérdida de este luchador comprometido con los derechos humanos de los más indefensos y continuamos volcando nuestro apoyo en el Proyecto Puente Belice a fin de que nada de lo que hizo Maquieira resulte en balde.

Artículo "Colegio, maras y Puente"

Leer entrevista con Manolo Maquieira

 

P. Rendueles, el defensor de los indígenas de Perú

 

rendueles_medEl pasado 28 de septiembre murió en Jaén (Perú) el padre Manuel García Rendueles, responsable de la misión de Villa Gonzalo, en la zona peruana de Río Santiago. El Padre Manolo -como era más conocido- había nacido en Gijón (Asturias) en 1946. Desde muy joven cayó prendado de la selva y de sus habitantes y se sintió movido por los misioneros de aquellas tierras. Tras sus estudios de Humanidades y Filosofía, hizo Teología entre Madrid, Lima y México y, antes de volver a internarse en la selva, sacó el Bachillerato y la Licenciatura de Antropología en la Pontificia Universidad Católica de Perú. En 1979 fue ordenado sacerdote e hizo sus últimos votos en la Compañía de Jesús en 1985.

La labor del P. Manolo en Perú era la de comandar la misión de la Compañía de Jesús en Villa Gonzalo. Dicha misión había surgido en 1965, a petición del Vicariato Apostólico San Francisco Javier y, desde entonces, gracias al apoyo de diferentes instituciones -entre ellas, Entreculturas, que colabora con la construcción de escuelas, granjas avícolas y piscigranjas-, se han desarrollado múltiples proyectos. Rendueles, además de ejercer como sacerdote y desempeñar una labor pastoral cristiana, atendía a las comunidades indígenas que se concentran en torno al Río Santiago. Junto al resto de los misioneros, concentraba sus esfuerzos en atender los problemas de salud infantil, de hambre, de falta de oportunidades educativas y disputas interétnicas. Él mismo describe la actividad de la misión en una carta que escribió el pasado mes de abril a un compañero de colegio en España.